Hace unos días el diario El Comercio de Perú redactó una noticia bajo el título: ¿Por qué un estudio concluye que Europa ha abandonado la religión? Informa que un reciente estudio de investigación llegó a la conclusión que la religión en el viejo continente “está moribunda”. Según el estudio titulado "Adultos Jóvenes y Religión de Europa", Universidad de St Mary (Londres) Stephen Bullivant, el 91% de los jóvenes entre 16-29 años de la República Checa, el país menos creyente, no se considera religioso. Un 70% y 80% de jóvenes residentes en Estonia, Suecia y Países Bajos también se define a sí mismos como no religiosos. Bullivant indicó que "en 20 o 30 años, las iglesias convencionales serán más pequeñas, pero las pocas personas que quedarán estarán altamente comprometidas".
Al leer esta noticia me causo cierta conmoción, y más aún al leer los
comentarios de esta noticia, muchos decían: …Europa ha llegado al nivel de
educación y desarrollo que ya no se necesita la maldición de la religión que
reprime el pueblo. Espero que en otras partes del mundo lleguen a la misma
decisión… Las nuevas generaciones tienen una nueva visión del mundo, se
despegan de prácticas retrógradas y comienzan a guiarse a lo más científico
gracias a la globalización y tecnología, llegara un tiempo donde ya no
necesitemos a ningún ser imaginario para dar explicación a nuestras
interrogantes y busquemos con fundamentos sólidos… La religión es una
decepción. Así de simple. Ni las propias religiones siguen la palabra de Dios.
Solo buscan reprimir al pueblo con miedo y les quitan el poco dinero que
reciben. No creo en ninguna religión… Esas prácticas religiosas son pasadas de
moda, solo sirven para atrasar la mente... La religión no te hace mejor humano,
mejor persona, sin creer en ningún dios puedes ser bueno, brillante y grande
(Tomado de los comentarios de las redes sociales)
¿Será cierto que la religión no te hace mejor persona, bueno y
brillante? ¿Será cierto que las prácticas religiosas están pasadas de moda y
atrasan a la mente? ¿Será verdad que la religión es una maldición para los
pueblos? Tal vez tengan razón, pero la religión pura y verdadera puede
contradecir ciertas afirmaciones.
Nos ayuda a ser mejores personas, buenos y brillantes
Existen leyes que regulan y gobiernan nuestra sociedad; pero también existen
leyes morales, y estos están ligadas a las enseñanzas del salvador Jesucristo
cuando dijo: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean
vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.
(Mateo 5:16) o como enseño el Apóstol Pablo al joven Timoteo: “...sino sé
ejemplo de los creyentes en palabra, en conducta, en amor, en espíritu, en fe y
en pureza. (1Timoteo 4:12). Con respecto a esta cita el Presidente Thomas S.
Monson enseñó: En el mundo de hoy, hay una abundancia de
lenguaje vulgar que parece que nos rodeara casi a cada paso que damos… Los
comentarios groseros parecen haberse convertido en un ingrediente básico de la
televisión, las películas, los libros y la música… Dirijámonos a los demás con
amor y respeto, usando siempre un lenguaje puro y evitando decir palabras o
comentarios que hieran u ofendan. Ruego que sigamos el ejemplo del Salvador,
quien habló de tolerancia y amabilidad. El siguiente atributo que mencionó
Pablo es la caridad, que ha sido definida como el amor puro de Cristo… hay
aquellos que están solos, enfermos y aquellos que se sienten desanimados.
Tenemos la oportunidad de ayudarlos y de levantarles el ánimo. El siguiente,
debemos ser un ejemplo en espíritu. Para mí eso significa esforzarnos por tener
amabilidad, gratitud, perdón y buena voluntad. Esas cualidades nos brindarán un
espíritu que tocará la vida de aquellos que nos rodean. (Thomas S. Monson,
“Sean un ejemplo y una luz”, Liahona, octubre 2015)
Al seguir las enseñanzas del Salvador y tratar de ser como él, por
medio del Espíritu, él efectuará un cambio sincero en nuestros corazones de tal manera que ya no tendremos a obrar mal alguno, sino en hacer lo bueno
constantemente; el amor y el servicio hacia nuestro prójimo crecerá, nos
ayudará a ser más amables, más bondadosos, más compasivos y más tolerantes.
Las “leyes morales”, conocidas por muchos en nuestra sociedad, son
los mandamientos del Señor que nos ayudarán a ser mejores personas, buenos y
brillantes; porque contra tales cosas no hay ley terrenal que los gobiernen o
que fomenten su cumplimiento.
El evangelio de Jesucristo hace que el mundo sea mejor
El presidente Ezra Taft Benson enseñó: “El Señor opera desde adentro
hacia afuera; el mundo lo hace desde afuera hacia adentro. El mundo trata de
sacar a la gente de los barrios bajos, pero Cristo saca la bajeza del corazón
de las personas y ellas mismas salen de los barrios bajos. El mundo trata de
reformar al hombre cambiándolo de ambiente, pero Cristo cambia al hombre y éste
cambia el ambiente. El mundo trata de amoldar el comportamiento del hombre,
pero Cristo puede cambiar la naturaleza humana… “Sí, Cristo cambia a las
personas, y aquellas que hayan cambiado podrán cambiar el mundo”. (The
Teachings of Ezra Taft Benson, 1988, pág. 387)
Nuestra sociedad no se mantiene unida principalmente por la ley y su
imposición, sino esencialmente por aquellos que, debido a las normas de
conducta correctas que son parte de su naturaleza, obedecen en forma
voluntaria. Se nos ha enseñado obedecer las leyes de Dios y las leyes del país,
con ello contribuimos a una sociedad más pacífica, honesta y laboriosa.
¿Entonces qué sucederá cuando el mundo pierde la fe en Jesucristo, o en
otras palabras no exista la religión pura y verdadera? Pasará lo que el Apóstol
Pablo profetizó: “Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos,
soberbios, blasfemos, desobedientes a sus padres, ingratos, impíos, sin afecto
natural, implacables, calumniadores, sin dominio propio, crueles, aborrecedores
de lo bueno, traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los deleites más
que de Dios, teniendo apariencia de piedad, pero negando la eficacia de ella”.
(2Timoteo 3: 3-5)
Está en cada uno de nosotros seguir viviendo el evangelio puro y
verdadero, ser la sal de esta tierra para que no pierda el gusto de hacer
siempre lo correcto; llegarán los tiempos profetizados por los profetas
antiguos y modernos, aunque seamos pocos en número, existirá una razón más para
que el Señor siga extendiendo su brazo día a día para ver si uno de sus hijos se
arrepienta de sus propios caminos y vuelvan a él.

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